Que la ira no te lleve al lado oscuro.

Hey comarqueros, esta semana me apetecía hablar de un tema que seguro que habéis vivido en primera persona o, peor aún, lo habéis sufrido con vuestros rivales en algún torneo de magic.

 

 

 

La ira, la “rage”, el “tilteo”, estar “salty”, salteado, picado, “pikachu”, etc… es algo que pasa demasiado a menudo, y que deberíamos tratar, para que nuestra experiencia en ese torneo, y por que no decirlo, la de nuestros rivales, sea placentera, y no una puta mierda, hablando en plata.

Cómo llegamos a la ira

Nuestro viaje a la ira llega procedente de diferentes lugares, y si queremos tratarla, y evitarla, debemos conocer de donde viene.

  1. Hemos tenido un mal día/semana/mes: no creo que a la edad que tenemos haga falta deciros que el resto del mundo magiquero no tiene culpa de que nos haya dejado la novia/nos hayan despedido/no vayamos al aseo con regularidad. Aprovechemos un día de fiesta, como tiene que ser un torneo y disfrutemos. Y no, la resaca tampoco es una excusa para nuestros malos humos.
  2. No nos gusta el formato que jugamos o el metajuego del mismo: esto no es un trabajo ni una comida familiar, no estamos obligados a ir, ni tampoco a jugar. Hagamos como Monty, que va a todos los torneos y nunca juega. Si queremos ver a vuestros amigos magiqueros pero no queremos jugar contra Tron, podemos ir, comer con ellos y, encima, no madrugamos tanto.
  3. Nos han tocado sólo “pairings” malos: aquí llegamos al axioma de que Magic the Gathering es un juego de piedra, papel y tijera. Es decir, si no hemos sabido leer qué mazos se van a jugar tendremos una desventaja importante desde antes de viajar al torneo. La preparación de nuestro mazo es tan importante como las jugadas que hagamos durante las partidas. No debemos echar la culpa al ordenador que nos dice con quién vamos a jugar.
  4. Hemos tenido mala suerte: el azar es una parte importante de este juego, si en el momento oportuno no nos hemos robado la tierra que necesitábamos o no hemos olido ningún “removal” en toda la partida, tenemos que reconocer que esas cosas pasan… pero pasan para todo el mundo. Que tengamos demasiados mulligans por falta de tierras nos puede indicar que nuestro mazo, quizás, no tiene suficientes fuentes de maná para ser estable. También es normal que tendemos a recordar cuando hemos tenido mala suerte que cuando la hemos tenido buena. También me gustaría comentar algo que nuestra mente intenta evitar que veamos, en demasiadas ocasiones. Si hacemos una jugada mal, aunque perdamos 10 turnos después, por no robar lo que necesitamos, no sólo hemos perdido por mala suerte, hemos perdido por jugar mal.
  5. Nuestro rival ha tenido mucha suerte: viene a ser lo mismo que en apartado anterior, pero aquí me gustaría que reflexionáramos, ¿cuántas veces robamos la carta que necesitamos versus nuestro oponente la roba? Seguramente, la varianza hará que a lo largo de uno, o varios torneos, el resultado sea semejante. Si queremos un juego en el que la suerte no influya en ningún momento, mejor jugar al ajedrez.
  6. Hemos tenido un torneo penoso: dropear es siempre una posibilidad, no tenemos porque amargarle el rato a nadie. Además, si una persona está jugando en las últimas mesas durante las últimas rondas del torneo, es porque le apetece jugar, no tenemos el derecho de que esa persona se lleve un mal recuerdo de nuestra partida.
  7. Teníamos demasiadas perspectivas en este torneo: si dedicamos tiempo al testeo y análisis del juego, los resultados tienen que llegar. Si, simplemente, vamos a los torneos y pensamos que somos unos privilegiados del Magic, porque ganamos a todos nuestros colegas del pueblo, mejor no nos enfademos si luego perdemos.
  8. Nos ha ganado alguien peor que nosotros: ese tipo de suposiciones nos hacen vulnerables a la ira. Ni el ranking de jugadores que lleva Wizards puede decir, claramente, si alguien es mejor o peor. Muchas veces nuestros rivales no caen en nuestra trampa, por ejemplo, si nuestro mazo no tiene bichos, pero nuestro rival no se sidea los Path to Exile y nos gana porque hemos metido 4 Dark Confidant post side y nos los ha matado a todos. Tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo llega a las mismas conclusiones, y eso les puede generar una ventaja.

 

Qué perdemos si nos dejamos llevar por la ira

  1. El rechazo del resto de jugadores: no hay nada que sea peor en un torneo que encontrarte con un jugador enfadado. Tachar todas las jugadas de nuestros rivales diciendo que son suerte, quejarnos en todo momento que no ganamos el dado para empezar la partida nosotros o quejarnos de nuestros robos, hacen que la experiencia de nuestros rivales sea para olvidar. No seamos de ese tipo de jugadores con los que da pereza enfrentarse.
  2. La concentración: este es un tema muy importante a nivel de juego. La concentración se pierde en cada momento que dejamos de ver la partida como un desafío a nuestra mente y la vemos como una tortura. A raíz de perder la concentración, nuestras jugadas serán peores, nuestros movimientos menos evaluados previamente, nuestros banquilleos menos eficaces, incluso, cuando barajemos nuestro mazo, la aleatorización será peor, ya que la haremos de forma rápida. Si quieres mejorar en tu juego, la ira no te ayudará.
  3. Un día estupendo: si al día siguiente tenemos que trabajar, estudiar o lo que sea, no vale la pena enfadarse en nuestro día de fiesta. Relativicemos el Magic, no creo que ninguno de los lectores sea un profesional de esto, por lo tanto, disfruta del juego.

Qué ganamos si NO nos dejamos llevar por la ira.

  1. Socialización: no hay nada mejor que acabar una partida y seguir hablando con nuestro rival del hobby que más nos gusta, o de cualquier cosa. Somos un grupo de personas que comparten la misma pasión, tenemos más en común que lo que nos separa.
  2. Partidas increíbles: cuando nuestra mente está relajada, nuestro nivel de juego crece, teniendo por consecuencia situaciones en las que nuestro cerebro, junto con nuestra suerte y nuestras cartas, nos hará pasar un momento que recordaremos mucho tiempo, y con una sonrisa en la cara.
  3. Diversión: sí, es un juego, se trata de divertirse. Y en compañía.

Cómo podemos evitar la ira

Ahora que hemos visto motivos para encolerizarnos, y lo malo que nos aporta este sentimiento, y las cosas buenas que notaremos si la apartamos de nuestros torneos, toca hablar de cómo tratarla para que disminuya o desaparezca (ya sabéis, para tratar un problema, primero hemos tenido que identificarlo).

  1. No evaluar el día dependiendo de los resultados del torneo: queda muy Zen pero el camino es parte del viaje. En un torneo hay conversaciones, viajes en coche, desayunos, comidas, tomarse una cerveza o un refresco después… Todo esto tenemos que tenerlo en cuenta a la hora de ver si nos lo hemos pasado bien. El resultado del torneo será una parte más de nuestro día magiquero, no lo más importante.
  2. No monetarizar el juego: Magic es un hobby, no una fuente de ingresos. Hasta la gente que más torneos gana y que más premios se lleva, tiene números rojos en gastos/ingresos. Si contamos lo que nos ha costado conseguir las cartas de nuestros mazos, los viajes que hemos hecho para jugar, las comidas que hemos consumido en esos viajes, no creo que una caja de Modern Masters por ganar un torneo le llegue a la suela de los zapatos. No tenemos que estar pensando en que cada torneo nos tiene que “rentar”, el tiempo que gastamos en Magic no es rentable, por eso es un hobby.
  3. No infravalorar a nuestros rivales: que una persona juegue Burn, Affinty o Auras no la hace peor jugador, ni menos apto. Cada uno disfruta de este juego a su manera, y no tenemos el don divino de juzgar a los demás por este motivo.
  4. Cambiar de ambiente: con esto no me refiero a cambiar de amigos, ni de juego. Si los torneos competitivos sacan lo peor de ti, quizás deberías de jugar presentaciones, booster drafts o FNMs, en los que el ambiente es más relajado y encontramos más cordialidad.
  5. No valorarnos (sólo) por nuestra valía en Magic: nos encanta ser buenos en nuestro juego favorito, y eso no está mal, pero fuera de ahí somos trabajadores, estudiantes, amigos, padres, hijos, hermanos… Que ganemos algún torneo más que menos no tiene que cambiar nuestra vida, tenemos que valorarnos por todo lo que somos, no por lo que conseguimos con las cartas. Esto también vale para valorar a los demás.

 

Todos hemos tenido momentos de ira jugando a Magic, o los hemos visto en otros jugadores. Nuestra obligación como parte de un torneo es crear un ambiente agradable para todo el mundo. Pagar una inscripción no nos da derecho a más.

 

Espero que os haya gustado este artículo un poco hippie, seguiremos con más artículos de este tipo o hablando de mazos. Un abrazo comarqueros.

One Response to Que la ira no te lleve al lado oscuro.

  1. […] perdido, una persona que sea idiota perdido, no se merece que se le conceda, si has leído este artículo, sabrás de qué tipo de gente […]

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